domingo, 17 de octubre de 2010

Soy "la vieja" y pienso...

Hemos tenido una semana emotiva, vertiginosa, variada. No stressante. No conflictiva. Para mi gusto, fue una semana donde pudimos vivir diferentes estados de ánimo a causa de situaciones donde el hombre mostró su capacidad, su miseria, su creatividad, sus traiciones.
Creíamos que esos mineros en Chile verían a sus familias en Navidad, pero milagrosamente, volvieron a la luz cerca del Día de la Madre. Quizás como recompensa a la espera grávida de esperanza de esas mujeres de piel cobriza, manos encallecidas, ojos oscuros de amor contenido y pudoroso; esas mismas damas que recibieron a sus hombres renacidos con el abrazo eterno y silencioso y que hoy, domingo 17, les alcanzarán un licuado (única comida permitida por ahora) con gusto a gloria. Pero ya es noticia vieja, el show terminó, los diarios de ayer sirven para envolver mercadería... Será posible utilizar a los 33 como excusa para debatir las condiciones laborales de la minería, en Chile y en la región? Ojalá.
Aquí, este Congreso desconcertado quiere balbucear leyes que hagan tributar a la renta empresarial. Otra vez, no saben cómo se hace, pero lo proponen. Y saben perfectamente que aquellos empresarios acostumbrados a llenar sus bolsillos sin que equitativamente sus operarios disfruten mejoras salariales, optarían por llevar sus ganancias a la república derechosa y perfecta del Pepe yoruga, tal como hicieron antes.
Y recordamos desde distintos ángulos el nacimiento del peronismo. Nunca fuí peronista. Estuve y estoy de acuerdo con la doctrina, nunca con la forma. Es más, sus representantes primigenios no llegaron nunca a satisfacerme. He visto los resultados. Nací en ese año. Mi padre era maestro, radical, furioso antiperonista aunque en silencio por temor a las represalias laborales y barriales. Mi madre opinaba como su marido le decía, la política le era ajena, lo suyo era la cocina, los hijos, la casa primorosa. Se alegraron cuando la Libertadora sacó a Perón, sin advertir que seguíamos una racha de militarismo y represión de las libertades individuales. Se bancaron los inviernos de Alsogaray y los otros gobiernos de facto. Vieron asombrados que Perón volvía, gobernaba, moría, volvían a derrocar otro gobierno democrático. Murieron sin ver esta alborada nueva. Y yo, que pude estudiar y recibirme y trabajar y criar una familia durante y entre gobiernos de facto y otros, breves, ineficaces y débiles porque se ignoraba cómo llevar adelante un país zarandeado y sin liderazgo real. Y yo, pude votar recien a los 28 años! Y la información era caótica, esquizofrénica, parcializada.
Veo hoy a mis hijas, nacidas en los 80, tomando como normal esta libertad de expresión, donde cualquier ciudadano puede decir, escribir, twittear lo que le viene en gana de otro argentino, aunque éste sea una autoridad nacional o provincial democráticamente elegida. Recién ahora se descorren los telones para mostrar el horror de la tortura, la muerte, la desaparición de una generación de idealistas luchadores mezclados con los que hallaron en el terrorismo y las armas su forma de expresarse, el robo de hijos de los combatientes para ser criados por los que eran dueños de la verdad "occidental y cristiana".
Veo un nuevo liderazgo, el del sindicalista camionero, que aprendió a hablarle a sus compatriotas, que moviliza a sus trabajadores pero, mejor aún, fundamentalmente hay trabajadores a quienes dirigirse. Volvió el empleo, la producción, el trabajo como costumbre y derecho del hombre. Volvió la familia reunida en la mesa con padre y madre laburantes, hijos en la escuela, el plato lleno gracias al sudor, la inteligencia, la habilidad, la investigación, el arte..... Y quién no tiene la suerte de haber llegado a ese nivel, recibe una ayuda que es precisamente, una "ayuda" que servirá hasta que la solución sea el pleno empleo, el 50-50 tan ansiado por
este gobierno, la igualdad que no es comunismo sino equidad.
Y hoy, celebramos como cada quien quiso y pudo el Día de la Madre. Con las ausentes en el recuerdo, las presentes homenajeadas, las futuras mimadas... Será comercial, como dicen los eternos negadores de alegrías. Pero vale. Y allí también hay carencias: los geriátricos habrán recibido visitas? Los hospitales? Y aquéllas madres que se equivocaron y están pagando su deuda tras las rejas? Y las que tienen negado el útero pero no el corazón y las leyes burocráticas retrasan la adopción? Y .... hay tantos YYYYY....
Es tanto lo que falta! Pero, estamos avanzando, a tropezones, con descarriados y traicioneros disfrazados de lobo mimetizados con los rectos de corazón. Es una buena época para vivir.

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