jueves, 25 de noviembre de 2010

La dignidad recuperada

Animarse a un blog es animarse a compartir la propia vida, porque cada suceso ancla en el alma reacciones diversas que nos enriquecen.  Ayer, escuchando a Cristina anunciar el plus para los jubilados, recordé a mi madre. La vieja se me fue en el 2003, sin conocer a Nestor ni a Cristina. Se quedó con la amarga bronca de la Alianza, el menemismo, el 13%, los patacones, la verdadera inflación. Y recordé sus lágrimas cuando llegaba Navidad y ella, que estrenaba bisnieta, no podía poner un regalito en el Arbol. Y los hijos le dejábamos unos pesos debajo de la cafetera, nunca en sus manos para no herir sus sentimientos. Y esa mujer de un maestro que llegó a Director de una escuela-rancho perdida en el norte chubutense allá por 1940, el mismo que terminó su carrera ganando por concurso la dirección de la primera escuela de doble escolaridad de la Capital Federal, se tragaba el orgullo y mientras cocinaba con los víveres que le acercábamos mi hermano y yo, puteaba y lloraba porque no era justo que se violara una vida de trabajo. Hoy soy abuela y la alegría de poder ver los ojos brillantes de mis solcitos cuando abren sus paquetes, al pie del mismo Arbol de mi vieja, es un mimo que me permito. Cuánto hemos ganado y recuperado los viejos con estos K! Porque no se trata solamente de haber aumentado de 150 a 900 la jubilación y estar seguros de la movilidad anual, por ley.
Es recuperar el orgullo, la dignidad; es poder caminar con la cabeza alta; es tener la libertad de comer, de vestirnos, de entretenernos, de cuidar nuestra salud.
Es tener esta PC con un plan del Bco. Nación y obligarnos a la tecnología, a aprender algo nuevo; es chatear con mi nieta adolescente y cambiar fotos con mis amigas y hasta hace posible, abrir este blog.
Es tener un plan de salud que nos contiene, que nos acerca medicamentos gratuitos y profesionales especializados en nuestra edad.
Es reunirnos en clubes de mayores que seguimos vivos, con ganas de festejar y de agruparnos con nuestros pares.
Los mayores somos memoriosos, agradecidos, concientes de las carencias que aún existen, considerados con los que se esfuerzan para ir llenando esos baches. Con bastón, audífonos, cristalinos nuevos en los ojos viejos, marcapasos y pastillas... vamos a seguir empujando para que nuestra Presidenta pueda concretar los proyectos - y los sueños - que disfrutarán mis nietas.
Porque la juventud está abriendo los ojos y las mentes. Qué importa que usen piercing, que su música sea barullera, que nos traten de igual a igual!! Son jóvenes! Están inventando la vida sin tabúes, sin prejuicios, sin censuras idiotizantes. Y nosotros, los jovatos, los acompañamos.

2 comentarios:

  1. Hermoso post Chela: hermoso como la gratitud, hermoso como la dignidad.
    Cada uno de nosotros, en su edad, en su momento vital, en su situación, somos más que testigos, de algún modo, actores de este momento de quiebre de la historia. Por eso me bauticé "Sujeto de la Historia" (siendo psicólogo y psicoanalista, lo mío sería más "Sujeto del Inconsciente") porque creo que, con todas nuestras determinaciones y sujeciones, estamos participando en nuestra humilde medida de esta cambio de historia, para nosotros y para los que vienen detrás nuestro.
    Te mando un afectuoso saludo

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  2. Gracias. Siendo colegas de profesión, son aún más valiosas. No solamente estamos participando "esta" Historia, sino que a veces siento que estamos tomando la revancha por haber permitido la "otra" Historia. Y es apasionante ser testigos y actores y estar convencidos de poder ayudar a transformar esta Patria cada día más "vivible".
    Abrazo

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